"BIENVENIDA MUJER" DIOS TE LLAMA HOY A SU SERVICIO!!!

Mujer te doy la bienvenida a este lugar de bendicion, donde el Espiritu Santo de Dios ha tomado el control de este sitio, porque el es nuestro centro, El unico y Sabio Dios esta aqui, a el sea la honrra y la gloria por los siglos de los siglos. Amen....Gracias Señor Jesus!!!
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sábado, 29 de enero de 2011

PREDIQUELE A SUS FAMILIARES!

Estimada hermana que se esfuerza por ser fiel al Señor: ¿No le parece preocupante el hecho de que algunos de los seres más cercanos a usted en este mundo estarán lejos de usted en el más allá? Nuestro tío favorito; el primo con el que jugábamos felices cuando niños; Tal vez nuestro hermano carnal que no tuvo la fortuna nuestra de que alguien le predicara el evangelio. Efectivamente, muchos de nuestros familiares, si se asemejan a la generalidad de los seres humanos, jamás obedecerán el evangelio. Esto tiene que ser muy preocupante.

Por supuesto que todo el tiempo muere gente en esa condición. Tal vez este mismo día leímos en el periódico de un accidente con uno o varios muertos. Nos duele, pero no mucho. Casi inmediatamente desechamos el pensamiento de nuestra mente para ocuparnos de nuestros asuntos o de nuestros problemas. Pero la muerte de un ser querido desobediente al evangelio, es otra cosa. Es entendible que así sea. No es por casualidad que nuestros familiares cercanos son llamados así: seres queridos. Ellos y no otros son nuestros seres queridos, seres amados, y eso por causa del afecto natural. Mientras más amado el familiar que ha fallecido, sentimos más tristeza si él no murió en fiel servicio a Dios.

Pero esa tristeza es más terrible cuando se le une el remordimiento de pensar que nosotros no les predicamos el evangelio. Puede ser que el fallecido fue nuestro tío favorito, pero ahora reconocemos que nunca nos preocupamos por su condición espiritual. Lo menos que podemos hacer es orar a Dios implorando su perdón por esta falta.

Estas situaciones no son raras. Hasta pareciera que es algo más o menos común entre los cristianos. Lo peor es que con todo y el pesar y el remordimiento cuando un familiar muere en pecado, nuestra forma de hacer las cosas persiste en relación con los seres queridos que permanecen con vida.

Dígame: ¿Ya les habló usted de Cristo a todos sus familiares que no viven tan lejos de usted? Creo que la mayor parte de mis lectores se verán obligados a contestar negativamente la pregunta.

Tratemos de encontrar la razón de este problema y su respuesta.

Parece que a muchos de nosotros se nos facilita mucho más hablarle de Cristo a un perfecto desconocido que a un familiar. ¿Por qué? La razón es simple. Si el desconocido nos rechaza, nos es casi indiferente. Pero si un tío nos pone en nuestro lugar quizá con palabras directas, tal vez burlonas, es una experiencia realmente dolorosa. Ya desde antes de abordarlo, sabemos que existe esa posibilidad y la tememos y la evitamos. Es decir nos quedamos callados. Pero en el fondo de nuestro corazón comprendemos que ese temor al rechazo de un ser querido no nos excusa delante de Dios.

Es un alivio poder recordarnos a nosotros mismos el aforismo registrado en el evangelio de que “No hay profeta sin honra sino en su casa y en su tierra” al cual le damos la aplicación de que nuestro familiar no nos oirá. ¿Para qué tomarnos la molestia?

Pero tal vez la aplicación no sea tan válida pues la Biblia nos enseña que aunque al principio al Profeta no lo aceptaron sus hermanos, finalmente se convencieron, y dos de ellos hasta llegaron a ser los autores de sendos documentos pertenecientes al Nuevo Testamento.

Cómo sea y en todo caso, la pregunta “¿Para qué tomarnos la molestia?” tiene una respuesta: Nos la tomamos para descargar nuestra responsabilidad y para demostrar que nuestro amor por nuestro ser querido es más grande que cualquier consideración que pudiéramos tener.

Ya lo dicho hasta aquí pudiera establecer el punto. Pero hay algo de mucho más peso que se tiene que decir: La realidad que vemos a nuestro alrededor y tal vez aun en nuestra propia familia es que los casos de cristianos sin familiares en la iglesia son una marcada minoría. La generalidad de los hermanos (casi es seguro que usted mismo también) tienen varios familiares que son cristianos como usted. Pueden ser hermanos, hijos, tíos, primos, cónyuges… ¿Cómo puede eso ser posible si como nos gusta argumentar los familiares no atienden a los cristianos en su familia?

Se puede documentar el hecho de que la mayoría de los cristianos están en la iglesia gracias a la influencia o esfuerzo de algún familiar más o menos cercano. Por otro lado, el hermano en la fe que vino a los pies del Señor gracias al trabajo de evangelización de un cristiano que le era totalmente desconocido es una rareza.

Entonces, el cristiano que dice que no les predica a sus familiares porque es un esfuerzo inútil se ha quedado sin argumento. La verdad es que es entre nuestros seres queridos donde nuestro esfuerzo evangelístico tiene más posibilidades de ser exitoso.

A la luz de lo anterior no nos queda más que aceptar con gusto que debemos llevarle el evangelio a nuestros seres queridos, con la esperanza fundada en los hechos incontrovertibles de que algunos de ellos, no obstante el posible rechazo inicial, vendrán a obedecer el evangelio.

Jorge Rodríguez Guerrero

viernes, 10 de septiembre de 2010

NO PUEDO!!!


Cuántas veces escuchamos a las personas decir " no puedo" , "no pude", para dar justificación a sus omisiones, olvidos o simple deseo de no hacer algo: no pude llegar, no pude hacerlo, no pude estar, no puedo, no puedo!.. no puedo.! Quién de nosotros no ha caído en esa trampa?

Dice un refrán popular que "Querer es poder"!

Salvo casos excepcionales, siempre detrás de un "no pude", "no puedo" , hay un poderoso "no quise", "no quiero", al final de cuentas, una mentira!! Para contrarrestar al "no pude" existen muchos argumentos. y por eso pienso.. por qué razón los seres humanos no somos mas sinceros y utilizamos el "no quiero"?

Cada persona tiene derecho a "no querer", es su decisión y es totalmente válida.pero a lo que no tiene derecho es a la falta de sinceridad, para consigo mismo y sobre todo, hacia los demás...

Seamos honestos, seamos sinceros, hagamos valer nuestros sentimientos y opiniones ante los seres que nos rodean, tengamos el valor de decir "no quiero" cuando así lo sintamos y ya no maquillemos la verdad con falsas razones.

La frase "no puedo" no debe ser parte nunca de nuestras opciones.

Dios es muy claro cuando en su Palabra nos dice:

"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" y si El Creador de este universo tan perfecto lo dijo, creámole.. Dios no miente!

La próxima vez que pensemos en "no pude", recordemos esta dádiva de Dios, y hagamos un alto, y si en verdad, en nuestras fuerzas humanas ya no queda más que hacer, recurramos a Quien todo lo puede: Dios, nuestro Señor, el Todopoderoso, el Omnipotente y Omnisciente



¿Y TU, PUEDES?

sábado, 4 de septiembre de 2010

EL MITO DE LAS MALDICIONES GENERACIONALES


La enseñanza principal de esta herejía está enfocada en que las cosas malas que nos suceden son consecuencias de los pecados de nuestros antepasados: enfermedades hereditarias (Diabetes, Obesidad, Hipertensión Arterial, Cáncer, etc.), intentos de suicidio, divorcios, infelicidad, miseria, ruina, desviaciones sexuales, idolatría, etc.

Según esta teoría las cosas adversas que nos suceden se deben a maldiciones que nos llegaron por pertenecer a un grupo familiar cuyo árbol genealógico fue infectado por la iniquidad.

Los que enseñan acerca de la maldición generacional dicen que los delitos de una persona fueran genéticamente trasferidos a todos sus descendientes. La gente no sólo hereda la naturaleza pecaminosa de sus antecesores (la tendencia que todos tenemos de rebelarnos contra Dios), sino que también adquieren la maldad acumulada de sus antecesores.

Como resultado, Dios los culpa, no sólo por sus propios pecados, sino también por los pecados de sus antecesores. Además, Satanás tiene derecho a seguir manteniendo un reclamo legal contra los creyentes que no han tratado de una forma eficaz con sus maldiciones generacionales, resultando en fracaso, violencia, impotencia, profanidad, obesidad, pobreza, vergüenza, enfermedad, aflicción, temor, y aun muerte física.
Los proponentes de la maldición generacional luego dirigen su enseñanza a su próximo paso lógico. Ellos concluyen que la sangre de Cristo fue derramada por los pecados de cada persona, pero que deben dar un paso adicional para quitar la trasgresión que hayan heredado de sus antecesores.

Se requiere este paso adicional para que una persona sea liberada de las ataduras que la mantienen cautiva al pecado de sus antepasados. Este procedimiento involucra una elaborada ceremonia que consiste en investigar y enumerar los pecados de sus antecesores hasta la cuarta generación, confesando los pecados por ellos, recitando oraciones y declaraciones recomendadas, rompiendo personalmente esas supuestas maldiciones.
Concepto erróneo de iniquidad:
Casi todos los maestros de la maldición generacional basan su enseñanza en alguna combinación de Éxodo 20:5,6; 34:6,7; Números 14:18; y Deuteronomio 5:9,10. Cada uno de estos textos contiene las palabras: “visitar la maldad (o iniquidad) de los padres sobre los hijos…hasta la tercera y cuarta generación.
La palabra clave de esta falsa enseñanza se encuentra en la palabra “iniquidad”. Según ellos, este término es una referencia a pecados graves que atan a personas aun después de convertirse. Estas iniquidades son identificadas como ataduras heredadas de los antepasados.

La palabra hebrea “Avvon” que es traducida como “iniquidad “, no es equivalente a “pecado”. Según El Diccionario hebreo Talmúdico de Strong: *5753 y *5771: “iniquidad” significa: malos hábitos” sinónimo de “mala conducta”
Lo que tenemos que tener claro es que el término en hebreo que se utilizó en Éxodo 20:5 para referirse a la maldad es el mismo que se usó en 34:7 para hacer referencia a la iniquidad.

Dicha iniquidad mencionada en estos textos se refiere a problemas de conducta que se aprende y no es algo genético que se hereda, evidentemente la conducta externa de los padres tiene influencia sobre los hijos, el ejemplo bueno o malo de los padres afecta a los hijos, pero esa está muy lejos de decir que son pecados que son heredados, lo que si es transferible desde el punto de vista genético son las enfermedades lo cual ha sido demostrado por la ciencia, como médico le aseguro que una sesión de exorcismo por maldición generacional no lo va a librar de la herencia de la Diabetes por ejemplo si usted no lleva un estilo de vida sano.

Entonces la palabra iniquidad y maldad mencionados en estos textos bíblicos se refieren a la influencia parenteral sobre sus hijos y no a la maldición generacional.
Concepto erróneo de maldición:
Otro concepto errado es el concepto de maldición que estos predicadores manejan está relacionado con los poderes mágicos de la superstición pagana, equivalente a un hechizo o un encantamiento que llevado al ridículo es similar al embrujamiento que convirtió al hermoso príncipe en un sapo. Este tipo de mito no existe.

La gente involucrada en la brujería, la santería o el vudú manejan estos conceptos mientras clavan agujas en un muñeco, le suenan la maraca al enfermo o bailan alrededor del “cliente” sacudiendo la pobre gallina.
La palabra “maldición” tampoco aparece en ningún lado en estos textos bíblicos. Ellos quisieran ver la palabra “maldición” en lugar de “maldad”, pero ni el lenguaje ni el contexto les permite forzar el concepto dentro del pasaje. La palabra de Éxodo 20:25 es ‘âwon (generalmente traducida al español como iniquidad, maldad,), mientras que maldición es ârar.
Como vemos, tanto el castigo como la maldición sobre las generaciones venideras están ausentes del pasaje. Otro error de los maestros de la maldición hereditaria es ignorar totalmente el resto del pasaje, donde se enfatiza la misericordia de Dios sobre los que le aman y guardan sus mandamientos. Esto, automáticamente cancela cualquier pretensión de que un cristiano esté marcado por una maldición ancestral y deba ser liberado de ella.
En la Biblia vemos que sólo Dios tiene el derecho y el poder de invocar una maldición (Deuteronomio 28:15-68), aunque en ciertas ocasiones concede a los humanos el derecho de pronunciarla, pero siempre con su aval (Génesis: 27:29). Si bien cualquiera puede proferir una maldición con sus labios, de ahí a que se cumplan hay un largo trecho.

El Proverbio 26:2 establece que una maldición dañina dirigida hacia una víctima inocente es totalmente inefectiva. El único que maldice de verdad, vale la pena repetirlo, es Dios.

La maldición de Dios, aunque el término suene feo por la fuerza de la costumbre, es una revelación de Su justicia que afirma Su derecho a exigir completa obediencia de los humanos.

El único que realmente se reserva el derecho y poder de maldecir es Dios. Pero una maldición de parte de Dios es totalmente diferente al concepto pagano-mágico de la palabra. El primer uso de la palabra hebrea ârar ocurre en Génesis 3:17 (maldita será la tierra). Es un pronunciamiento de juicio sobre aquellos que quebrantaron un pacto.

Maldición, en el contexto bíblico, es una expresión de la justicia de Dios que se aplica sobre alguien o algo como consecuencia de una decisión personal e intencional de desobediencia contra Dios, y que el hombre toma haciendo uso de su libre albedrío. Dios, entonces, pone distancia entre El y el pecado

No hay evidencias bíblicas ni históricas respecto a la maldición generacional
La frase “maldición generacional” o cualquier otra frase similar nunca aparecen en las Escrituras, no se encuentra en ninguno de los Testamentos. Esto en sí no es suficiente para desechar la enseñanza como no bíblica.

La palabra Trinidad no aparece en las Escrituras, pero refleja precisamente la enseñanza bíblica respecto de Dios. No obstante, el hecho que la frase maldición generacional no se encuentre en las Escrituras debería alertar a los creyentes con criterio sobre la necesidad de ser cuidadosos en este asunto. Debe haber pruebas convincentes cuando se estudia todo el consejo de Dios.
El concepto de maldición generacional no se halla en las Escrituras. Cuando se lee Éxodo 20:5 y 34:6,7, etc., en su contexto del antiguo Cercano Oriente, y se interpreta propiamente, se elimina por completo la posibilidad de que estos textos apoyen la enseñanza de maldición generacional.
Las pruebas de diagnostico, los rituales, y las oraciones recomendadas por aquellos que enseñan la maldición generacional no se encuentran en las Escrituras. No hay tales pasos en la Biblia, la cual es nuestra única regla para asuntos de fe y práctica.

Si las maldiciones generacionales fueran una realidad, Dios habría dado las debidas instrucciones en las Escrituras respecto a cómo tratar con este problema.
Tampoco hay evidencias en la historia del iglesia cristiana sobre el tema, los apóstoles, ni los padres de la iglesia, ni lo líderes de la reforma lo mencionan; los escritos de estos temas aparecieron en los años ochenta en los libros de Peter Wagner, Derek Prince, Rebecca Brown y otros maestros contemporáneos.

Como es posible que en la Biblia ni los principales líderes de la iglesia por mas de 1500 años no hayan mencionado tan importante tema para el crecimiento y éxito de los cristianos. La guerra espiritual y la doctrina de la prosperidad van tomadas de la mano. Además, otras fuentes de ganancias para ellos además de la publicación de una lista interminable de libros en el tema son las conferencias o seminarios para romper maldiciones hereditarias, cuyo costo no baja de entre los cien y doscientos dólares por cabeza en los EEUU. 

Herejías en la enseñanza de la maldición generacional:
¿Qué daño hace tomar livianamente las Escrituras y decir algunas oraciones extras? He aquí una lista incompleta de los efectos perjudiciales de la maldición generacional.
1. Niega la suficiencia de las Escrituras y requiere que se añadan a la Palabra de Dios pruebas, rituales, y fórmulas generadas por el hombre (compare 2 Timoteo 3:15–17; 2 Pedro 1:3–8).
2. Niega la perfecta obra de Cristo en la Cruz.
3. Tergiversa el evangelio de Cristo (véase Gálatas 1:6–9).
4. Niega la enseñanza bíblica de la responsabilidad personal. La popularidad de la doctrina de las maldiciones generacionales se centra en la corriente de la psicología moderna, se rehúsa a aceptar responsabilidad por sus propias faltas y pecados.

Los cristianos, en muchos casos, nos negamos a aceptar la verdad bíblica de que somos tentados de nuestra propia concupiscencia y ni aun el diablo puede obligarnos a pecar (Santiago 1:14). Hoy la iglesia, en gran parte, colabora en el plan de victimización de la sociedad moderna.

Todo el mundo es una víctima, ya sea de las circunstancias, de nuestros padres, del ambiente, de la herencia genética, de la sociedad, etc., y si bien en algunos casos puede haber una medida de verdad en esto, la tendencia general es a pensar que nadie es responsable por su propia conducta.

Esto no es verdad, de lo contrario la Escritura nos ha mentido en un sin número de pasajes que nos exhortan a una conducta santa, y que vamos a dar cuenta ante el Tribunal de Cristo. Dios no cree en el dicho “El Diablo me hizo hacerlo.”
5. Nos acerca un paso más al paganismo de la nueva era del que fuimos llamados.
6. Pone exagerado énfasis en la obra del hombre, y da vueltas a la idea de una relación con Dios basada en las obras.
Continuaremos con la Segunda parte.
Dios les siga enriqueciendo en fe y conocimiento.
Esta investigación fue realizada y editada por el Dr. Jesús María Yépez; quien es Médico Cirujano, Doctor en Teología, Pastor y Profesor de Biblia y Teología en el Seminario Teológico Alfa y Omega. Puerto Ordaz, Venezuela.

martes, 13 de julio de 2010

ORAD SIN CESAR!!!


1 Tesalonicenses

Este versículo es corto, pero encierra una verdad tremenda que todos necesitamos saber y practicar, puesto que la base sólida que mantiene al cristiano es la oración.

Seguramente has escuchado o leído mucho acerca de la oración, pero no has practicado lo que ella significa. Orar es simplemente hablar con Dios, es platicar con tu creador, es contarle como va tu vida y lo mucho que lo amas, esas oraciones son lindas. Pero a lo mejor tu estas acostumbrado a oraciones de “Te pido, te pido, dame esto, dame aquello, cúmpleme esto, etc.”. Oraciones de pedir y seguir pidiendo, pero la verdadera oración no se basa en pedir y pedir, es cierto que la Biblia dice que al que pide se le da, pero creo que muchos de nosotros hemos tomado muy enserio ese versículo bíblico y nos dedicamos solo a pedir y a pedir.

Pero más allá de todo eso, existe una oración que es la que mantiene al cristiano, esa clase de oración en donde no existe un interés humano o material, sino mas bien se goza en la presencia de Dios. Esa oración que hacemos cuando nuestro objetivo principal es hablar con nuestro creador y llenarnos de fortaleza en su presencia.

Cuando la Biblia habla de “Orad sin cesar”, no esta hablando de pasar todo el día orando, aunque si lo puedes hacer, pues excelente, pero no se trata de eso. Cuando la Biblia habla acerca de orar sin cesar, se refiere a mantener una vida diaria de oración, es decir mantener un hábito diario de búsqueda de la presencia de Dios.

La pregunta seria: ¿Cuánto tiempo estas orando?, ¿Cuánto tiempo le dedicas a Dios?, te aseguro que muchos de nosotros utilizamos tiempo para nuestras esposas, para las novias, para la familia, para el deporte, para el pasatiempo, para el Internet, para los amigos, para la Iglesia, pero ¿Cuánto tiempo le dedicas a solas al Señor?, seguramente llegas cansado de tus labores diarias y posiblemente tengas la intención de orar, pero tu cuerpo físico no soportara mas de cinco o diez minutos antes de caer rendido en la cama y comenzar a soñar.

Dios quiere que cada uno de nosotros mantengamos una vida diaria de oración, no nos olvidemos de donde El nos ha sacado, no nos olvidemos que necesitamos comunicarnos con El para conocerlo mejor. Posiblemente en muchas ocasiones te has propuesto a comenzar a orar todos los días, pero a lo mejor esa emoción solo te dura dos o tres días, pero al poco tiempo de comenzarlo a hacer lo dejas y tienes que pasar otros meses para que nuevamente te motives a comenzar a orar.

Es hora de que cada uno de nosotros entendamos de que la oración es vital para el cristiano, si tu quieres vivir una vida llena de victoria, es necesario orar, pero no utilicemos la palabra oración como sinónimo de pedir, sino que aprendamos a gozarnos en la oración, aprendamos a hablar con Dios, a contarle como nos fue en el día y los planes que tenemos para el futuro, te seguro que Dios estaría encantado de ti y sin necesidad de que tu le pidas algo, El te lo dará, puesto que El conoce tus necesidades.

Orad sin cesar significa, vivir el cristianismo que a Dios le agrada, y este es: manteniendo una verdadera comunión con El. POR: ENRIQUE MONTERROZA.

PASOS PARA LA SALVACION!

PASOS PARA LA SALVACION!